¿Dónde esta la salud?

Todos queremos la salud perfecta, queremos gozar de sus beneficios y conocer sus secretos. Ante lo escurridizo del tema, muchos recurrimos a dietas de moda o nos actualizamos aplicadamente en las últimas investigaciones de la ciencia sobre nutrición y bienestar. Este es un tema muy popular en la cultura actual, casi todos caemos en un momento u otro deslumbrados ante los beneficios del producto de moda o ante las promesas de los últimos estudios sobre algún nutriente o practica milagrosa. Pero la salud no es un truco de espejos y humo o una estrategia comercial, es un estado natural del humano, nuestro derecho.

Siempre he estado interesada en los temas de la salud, sobretodo de la nutrición y la alimentación saludable, pero no siempre he sabido cómo integrar mi anhelo e interés en la salud a un panorama más amplio dentro de mí misma. En mi experiencia, cuando la salud se ve como un fragmento aislado de la vida, la volvemos una búsqueda sin fin, vulnerable y poco práctica. Pero cuando la comprendemos como parte integral de un sistema, logramos darle la dimensión que merece, y por paradójico que suene, al no ser un fin, sino parte de un todo, la salud brota naturalmente. Es la misma mentalidad que nos permite comprender los sistemas naturales, admirar la sincronía de sus partes vibrando con un mismo pulso, con el fin común de mantener el balance de la vida. Eso es lo que más me gusta de la naturaleza y también lo que más me gusta del bienestar y la salud.

Años atrás, como una estudiante viviendo en Nueva York, me sedujo la cultura de los suplementos nutricionales. No es difícil ceder ante ese potente llamado del mercadeo que nos vende una píldora para solucionar cualquier cosa. En mi pequeño cuartico de Brooklyn puse ilusionada en el marco de la ventana todos mis tarritos de vitaminas y minerales. De esta época aprendí dos cosas: primero, el exceso de vitamina A es peligroso, segundo, es un hábito sumamente costoso.

De hecho, estudios recientes revelan que no existe ninguna evidencia que indique que tomar suplementos diariamente represente un beneficio real para la salud. Esos estudios también revelan que el tipo de individuos que toma suplementos si es más saludable que el promedio, pero no gracias a los suplementos sino por la totalidad de buenos hábitos y costumbres en su estilo de vida.

Mi intuición me dice que el humano, ser milagroso y prodigioso que pasa por toda suerte de procesos de auto conocimiento durante su vida, no está condenado a cargar el peso de la fatiga crónica o el malestar de los problemas gástricos. No es lo natural, aunque últimamente pareciera lo contrario. La búsqueda de la salud se ha desnaturalizado porque creemos demasiado en las curas mágicas con resultados rápidos, y no queremos enfrentar las causas de raíz de nuestros malestares y nuestras actitudes.

No tengo la receta para la salud perfecta. Lo más probable es que mi camino hacia el bienestar sea distinto al de otras personas, cada cual vive y recorre su propio camino, con sus propios obstáculos y metas. Lo que si me queda claro es que la salud es parte de la vida en su totalidad, del amor y del desamor, del trabajo, de la maternidad, de los amigos, de la fiesta y del silencio. Cuando estemos preparados para ver el panorama completo de nuestra vida, podremos darnos una oportunidad al ver que componentes necesitan ajustes, que cosas nos molestan, que nos causa dolor. Allí está la clave, y no es fácil, pero funciona.

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