Aliento para el caminante

Cuando estamos en medio de la crisis, es difícil ver un propósito, una razón que nos explique porque y para que estamos en situaciones tan retadoras. Pareciera que la vida nos atropella y nos maneja con sus antojos y eventos fortuitos. El problema con esto es que cedemos nuestro poder y automáticamente estamos indefensos ante una fuerza inclemente. Olvidamos verdades profundas que viven en nuestro interior y que pueden transformar cualquier situación, transmutarla desde la profunda oscuridad hasta la más radiante luz. Esto es posible cuando somos responsables por nosotros mismos y no nos entregamos a un rol que al humano nunca le ha quedado bien, el de la víctima. Podemos victimizar un rato, intentar manipular o utilizar otras estrategias típicas de esta posición, pero eventualmente la táctica fracasa. ¿Por qué? Porque somos seres maravillosos, que a pesar de nuestra confusión o miedo, contamos con una magnificencia que nos devolverá siempre al punto de partida en donde podamos crecer espiritualmente y emocionalmente. Podemos cambiar la percepción y cambiar la realidad, según el filtro de nuestras creencias podemos ver las cosas de una manera u de otra. No podemos saltarnos los aprendizajes que la vida quiere que vivamos, pero estamos equipados para el viaje. No existe un camino fácil cuando se trata de nuestro crecimiento personal, pero recorrerlo trae tesoros invaluables. No se trata de padecer el camino, solo de recorrerlo asumiendo nuestra responsabilidad y descubriendo poco a poco, nuestra increíble resistencia y coraje.

Yo creo que la vida no nos pasa a nosotros sino para nosotros, está a nuestro favor. En nuestra sociedad moderna la concepción de la felicidad está asociada con el placer, el entretenimiento y con la ausencia de malestar. Esta visión del mundo nos hace rechazar violentamente las situaciones de la vida que nos acercan a la incomodidad. Personalmente creo que hemos perdido el norte frente al propósito de nuestro periplo humano. No estoy diciendo que estemos en este planeta para sufrir, pero si tenemos que tener la capacidad de sentarnos con las partes desagradables de la vida y no huir de ellas. Detrás de cada obstáculo hay una lección, y cada lección aprendida es una joya.

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