Los cuerpos de las mujeres, la moneda que si paga

Es muy claro para mi: las mujeres estamos confundidas sobre el rol de nuestros cuerpos en la vida. Por alguna razón el cuerpo de la mujer no es el vehículo para experimentar el placer y la profundidad de vivir. No es el hogar del espíritu. Lo que veo frecuentemente es que el cuerpo femenino es el circulante de valor que nos garantiza el éxito. ¿Qué quiere decir esto? Quiere decir que tienes que verte de cierta manera para acceder a todo lo bueno que tiene la vida para ofrecerte. Es la moneda que si paga. Esa cierta manera es flaca. Punto.

Si crees esto, la trampa es funesta. Esta bien querer habitar un cuerpo sano y delgado, pero es distinto hacerlo por amor propio a querer poseerlo como quien subyuga para recibir algo a cambio. Una mujer que cree que debe verse de cierta manera para ser feliz hará lo imposible para lograrlo. Hará dietas, se impondrá castigos y culpas, juzgará cada bocado. No es su culpa, somos seres diseñados para buscar placer y evadir dolor, es una programación antigua y potente. Lo que ella no sabe es que su búsqueda de placer genera dolor porque ella esta marchando en contra de los principios de la vida. Los proyectos para encajar mujeres fracasarán mil veces porque el cuerpo, el espíritu y la mujer, ninguno cabe en moldes.

Algunas mujeres se confunden porque ven que otra mujer lo logró. Ella es flaca y feliz. Yo me acercaría más. A nuestra sociedad le encantan las fachadas brillantes, pero una persona puede verse de una manera y sentirse de otra. Las plataformas digitales facilitan aún más esa habilidad de engaño que naturalmente tenemos. Usualmente no mostramos nuestra verdad porque nos da miedo el rechazo. Esa mujer que lo logró tal vez no esta contando toda la historia, o tal vez su victoria es pasajera. O si realmente lo ha logrado, no fue gracias a un batido, sino al trabajo diario, ella se comprometió con su causa. Pero si lo “logró” a punta de restricción e imposición, su cambio no será permanente. Al amor y la aceptación nunca se llega por caminos violentos. La formula hacia la paz siempre es la misma: la conciencia, la compasión, la paciencia y el coraje.

No todas las mujeres tienen problemas de auto estima con su cuerpo, no todas han caído en la trampa. Pero todas podemos ayudar para dejar de hablar el idioma de los moldes. Ese que promueve los cuerpo delgados a toda costa, cuerpos perfectos pero no eróticos; no expresan sentimientos reales. Esta semana la actriz Lena Dunham fue la portada de una conocida revista y la fotografía no fue retocada. Su celulitis era visible. Ella pidió que así fuera. Eso me gusta porque la verdad es que la mayoría de las mujeres tenemos celulitis. Y no es un pecado, es solo una propensión de nuestra biología. Como mujeres, casi todas hablamos fluido el lenguaje del juicio, querámoslo o no. A veces son juicios silenciosos. Juzgamos a otras mujeres por su apariencia y creemos que es reprochable si una mujer exhibe sus gordos o su flacidez en público. Seamos más rebeldes este año y démosle bienvenida a todas las formas. Eso no solo le ayudará a las mujeres que todos los días pelean con su cuerpo, nos ayudará a todas.

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