¿Qué pasa cuando el pan es castigo, cuando hay alimentos buenos y malos?

Darle neutralidad a TODA la comida es un paso requerido para sanar la relación con la comida. 

Si, helado, pasta, galletas, queso y algodón de azúcar. TODO.
Si, brocoli, kale, quinoa y leche vegetal. TODO.

Porque si fragmentamos a la comida en buena y mala, la “mala” será una obsesión.

Si la pasta es una amenaza, nuestra sicología nos llevará directo hacia el “peligro”.

Si el pan es castigo, lo buscaremos cuando ya la tensión de buscar perfección sea insoportable. 

Darle neutralidad a toda la comida se traduce en confianza, y en alivio.
En la tranquilidad de saber que sabremos elegir sin la necesidad de crear categorías o juicios.

Cuando toda la comida sea una opción, no habrá compulsión.
Verás cómo tu cuerpo sabe parar y elegir.
Estarás presente para sentir cómo cada alimento interactúa con tu cuerpo y tomarás nota; pero jamás permitiendo que tu comida dicte si tu día es bueno o malo.

Habrá elecciones, no más; y, claro, no todas te gustarán, (porque comer intuitivamente no es comer perfectamente) pero hablarán de tu capacidad para nutrirte no solo de comida. 

También de aceptación, confianza, cariño.


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