El estrés crónico y lo que vale la pena + tres estrategias para recuperarse

No se me ocurre una tarea más estresante que evitar estrés a toda costa, porque es malo, porque mata. Eso dicen los artículos de bienestar, los medios y los médicos. En mi vida, las cosas que más estrés me causan, también son las mismas que dan significado a mi vida. Como la maternidad, el matrimonio o encontrar propósito en mi trabajo. Por ejemplo, la maternidad es una jornada extensa, agotante. También es fuente de alegría, compromiso y crecimiento. Y el matrimonio: es difícil porque son dos neurosis que se juntan para crear y eso es un proceso que duele. Toca crecer y madurar para que funcione.
 
El estrés es natural y parte de vivir. De hecho, ha sido fundamental en nuestra supervivencia. Nos fortalece, algo similar a lo que pasa cuando hacemos ejercicio, y los músculos se desgarran para así crear masa muscular. Sin estrés, no estaríamos acá, su rol ha sido definitivo. El problema no es el estrés, es que no sabemos cómo darnos un espacio para recuperarnos de él. Vivimos vidas de estrés crónico, como una alarma que nunca se apaga. Por eso, te voy a dar tres consejos, que nos regala la neurociencia, para que manejes tu estrés y te des esos momentos para reparar y desconectarte, física y mentalmente.

  1. Volvamos a los rituales. Creemos rituales de descanso. Los llamo rituales porque son como ceremonias, una cita que honramos. La clave es construirlos a horas claves del día, como la mañana, justo al levantarnos, y en la noche, antes de dormir. Según la neurociencia, lo que hacemos en la mañana, (y cómo lo hacemos), dicta el tono para el resto del día. Si lo primero que hacemos es revisar correos y empezar a correr de un lado de otro, el cuerpo queda “enchufado” en este tono. Pero si diseñamos una corta rutina, y lo volvemos un ritual, el cual respetamos y honramos, veremos los beneficios durante el resto de la jornada. Por ejemplo, podemos levantarnos, tomar un vaso de agua, revisar los propósitos del día y hacer unos estiramientos.
  2. Olvida el multitasking, es absolutamente perjudicial. Es mi sospecha que el cansancio infinito de las madres tiene que ver con esa costumbre de hacer varias cosas al mismo tiempo. Una madre prepara un desayuno, revisa el correo, piensa en el almuerzo y se lava los dientes. Puede hacerlo porque su cerebro de madre se lo permite, una herencia evolutiva, pero la desgasta profundamente. Entrénate para hacer otra cosa: entrégate a la tarea que tienes enfrente, no más. Según varios experimentos, el multitasking en el teléfono, baja los índices de felicidad y hasta IQ. No caigas en las trampas de la productividad. Si quieres efectividad, trabaja con un cerebro en calma.
  3. Por último, no olvides mover tu cuerpo. Intenta hacer paradas deliberadas, en las cuales te estiras y movilizas tu energía. Según el científico Mark Waldman, la clave está en tomarse el tiempo para hacer cada cosa. Es decir, durante un minuto mueve tu cabeza y completa un solo circulo. De esta manera la tensión cede. Hacerlo rápidamente es contraproducente, según Waldman. Así, que ensaya. Estira despacio, dale el mensaje más importante a tu cuerpo en estos temas del estrés: todo esta bien.

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Vlog: Este es un espacio para tus preguntas. Lo mío es la escritura, así que este espacio en video, será un proceso de aprendizaje. Hoy vamos a mirar un tema recurrente: ¿Qué es la mentalidad de dieta? ¿De qué se trata esa manera de ver el alimento que nos deja en una constante lucha de restricción y permiso?